Presentación de Diapositivas

Historia del Riad

Riad MarrakechElisabetta e Barbara al Riad di MarrakechAl principio eran dos amigas, Bárbara y Elisabetta, y el encanto de la Ciudad Roja. Paseando una tarde por un barrio poco transitado por los turistas, Riad Laarouss, en los alrededores de la mezquita Ben Youssef, intercambiaron la mirada con una anciana berebere con un tatuaje en la barbilla.

La mujer les hizo una señal para que entrasen en su casa. Era una habitación bastante modesta. En una esquina del patio había muebles apilados y unas cajas que parecían estar a la espera de una mudanza. Sin más la mujer les dijo a las dos amigas que aquella casa no era lo bastante grande para su numerosa familia y que le gustaría mucho que fueran ellas las nuevas propietarias. Como en la gran mayoría de estos casos, les ofreció a sus invitadas un té a la menta con pastas y les presentó al pequeño Idris y a Mustafá, un encantador sabio solitario que no salía nunca de casa, pasaba los días encerrado en su habitación con la única compañía de un pajarillo.

Riad Le Coq Fou, MarrakechDurante la conversación un par de gallinas y un gallo se acercaron, atraídos por las migajas del banquete improvisado, crearon tal revuelo que aquel patio empezó a parecerse más a un corral que a una habitación, pero en el medio de toda aquella confusión se respiraba armonía, un ambiente hospitalario y agradable.

Cuando Bárbara y Elisabetta , consiguieron llegar a la terraza subiendo a duras penas las empinadas escaleras, al ver las vistas panorámicas de la Koutubia y el minarete de Ben Youssef, una extraña sensación, como si una misteriosa magia comenzara a apoderarse del corazón de las dos amigas. Pasaron una, dos, tres noches, y justo el día antes de regresar a Italia volvieron a hablar con la anciana y le preguntaron si la oferta seguía en pie; y así, sin más, empezó la aventura que tuvo como fruto la apertura del riad a finales de la primavera del 2008.